30 jun. 2010

La generación de la guerra

Desde que el ser humano es objeto de estudio, en particular como grupo social, se ha intentado catalogar a diferentes conjuntos de acuerdo a ciertas características en común; una de estas categorizaciones es la división generacional de las sociedades

Para Karl Mannhein, sociólogo húngaro, las generaciones son grupos no concretos delimitados por compartir las mismas condiciones de existencia;  en ese sentido a lo largo de la historia se ha tratado de delimitar las diferentes comunidades. De acuerdo a su definición las características de una generación no pueden ser universales; de manera que éstas inician en determinados momentos y lugares y se expanden por el mundo siendo adaptadas por los sujetos que las viven en lugares específicos, el tiempo de expansión de características generacionales  ha disminuido al aumentar la velocidad de información por parte de  los medios de comunicación.

Tradicionalmente las características generacionales se reflejan en las personas que comparten estas experiencias entre los 15 y los 22 años, pues son los años en  los que el contacto social y su respectivo aprendizaje es mayor, la experiencia vivida en estas edades conformará la manera de actuar en la juventud y en la formación de una personalidad adulta

En México las personas nacidas después de 1995 se han enfrentado a una situación que desde la Segunda Guerra Mundial no se había vivido, son la primera generación de Mexicanos del siglo XXI que viven en un estado de guerra. Una situación que puede causar un choque generacional importante y que delimitará patrones de comportamiento y relación con el ambiente a largo plazo.

Esta generación crece en una situación  de guerra, la cual inició con el mote de lucha: contra el narco, contra el crimen, etc.Y que poco a poco se ha ido convirtiendo en una guerra de manera literal, no sólo como un eufemismo o como un término para referirse a ciertas acciones. Los últimos atentados y golpes lo muestran, en: el atentado contra el candidato a gobernador de  Tamaulipas, los bloqueos en Monterrey, los ataques a centros de rehabilitación entre otros sucesos demuestran no ser sólo ajustes de cuentas o atentados como se han venido manejando, sino verdaderos trabajos de estrategia, logística, planeación e inteligencia. En los centenarios de las guerras civiles mexicanas se está desarrollando otra guerra con sus respectivas respuestas por cada uno de los bandos.

Por otra parte, se esta observando en medios de comunicación una repetición de las técnicas de propaganda militares actualizadas: desde el manejo que se da en tele mediante anuncios publicitarios en los que se ensalzan las acciones militares tomadas, hasta el manejo en redes sociales; con sus respectivas dosis de censura y promoción, esos son los mensajes con los que los jóvenes crecen.Y que se presentan por los dos bandos, de manera genérica, participantes en esta guerra.

No es el objetivo, aunque quizá debería, de este texto entrar en un análisis de las causas y posibles soluciones  a esta situación de guerra; más bien es hacer notar y soltar una simple pregunta ¿como reaccionará la generación del la guerra en México ante está situación? Los mensajes difundidos por ambos bandos se han, poco a poco, permeado en el inconsciente colectivo mexicano; quienes pertenecemos a una generación anterior observamos estos fenómenos como testigos. Sin embargo, quienes cronológicamente y, más importante, situacionalmente se ven inmersos en ésta generación no sólo se forjan opiniones, sino que desarrollan procesos de pensamiento relativos a su realidad.

¿Cómo afectará a un adolescente un mensaje de que la estrategia gubernamental es apropiada al evitar el tráfico y consumo de drogas, haciendo desde el consumidor ocasional hasta el capo mayor enemigo inmediato? o ¿Cómo lo afectará el mensaje mandado por una manta, el asesinato de un artista o un bloqueo de avenidas o diferentes mensajes en Twitter y Facebook?. Ambos mensajes forjarán percepciones y éstas a su vez crearán características de personalidad.

La generación de la guerra, en México, está gestándose y en los próximos años veremos como se desarrollan. Es un proceso importante para la cultura, la psicología y la sociología en este país. Implicará un ajuste en la manera de relacionarnos con los otros y de percibir la realidad. Implicará una actualización en la manera de estudiar a la sociedad y a los individuos.

Si bien la generación de la guerra generará una serie de movimientos y conductas que podemos intentar adivinar mediante la aproximación a través de ejemplos de otros países que han vivido situaciones similares como Colombia, Bosnia, España y otros. Es necesario que como testigos de este cambio generacional no permanezcamos impávidos, pues el cambio que se produce en el país nos afectará más a nosotros, quienes no formamos parte de esta generación, pues no es algo con lo que hemos crecido como quien en estos momentos se encuentra en la adolescencia o juventud temprana, por lo que nuestro cambio a una nueva realidad deberá ser de manera más consciente y por lo mismo más difícil.

23 jun. 2010

Difusión de la cultura: Rock, Fútbol y Redes Sociales

Después de una vaticinada derrota el público observa como primero el Chicharito Hernández anota un gol, después por un penal Cuahutemoc Blanco anota otro; en ese momento la gente comienza a levantarse de sus asientos, a abrazarse los unos a los otros y a decir emocionados "ganamos". La colectividad social hace que todo el país se vuelva uno solo y eso incluye a los seleccionados que se encuentran al otro lado del mundo; caso diferente a una derrota no prevista, cuando todos apostaban a un empate, un remate de Luís Suárez  hizo que el público viviera momentos de angustia y la separación del discurso: "la selección perdío, por culpa de Franco y Aguirre, pero nosotros pasamos a octavos de final". La colectividad, entonces, se divide y los perdedores son aquellos que se encuentran jugando a medio mundo de distancia, mientras los calificados somos, de nuevo, todos.

Existen una serie creciente de festivales musicales en México y es una oferta que cada vez se vuelve mayor, lo mismo pasa con la oferta de conciertos internacionales. Los boletos son adquiridos con antelación y en el caso de los festivales se programan las horas para ver a una banda específica; sin embargo, la gente llega antes a ver a quienes se puede ver tocar en bares de manera constante, en ocasiones se hace para abuchear al grupo que se presenta de manera previa a la que se tiene interés en ver. Muchas veces propuestas son pasadas de largo por no pertenecer a un mainstream o por el contrario por pertenecer a él. La gente le da la espalda de inmediato al enterarse de nombres como Enrique Bunbury, Calle 13 o Natalia Lafourcade. Esto es una manera de reafirmar el papel que se tiene dentro de esta colectividad asistente a conciertos; dentro de las cuales las pláticas giran de los conciertos a los que se ha asistido y de las bandas a las que se ha odiado.

De repente nos vemos llenos de grupos en Facebook del tipo " yo odio el despertador" u "odio los blogs que quieren ser revistas", de igual manera pasa con twitter y los hashtags delimitados por el prefijo #. Y que nos han llenado de maravillas insulsas como #sufrocomoprecious o #loqueseanecesario, La participación en éstos grupos hace que sintamos que pertenecemos de nuevo a una colectividad;  junto con una serie de desconocidos tenemos algo en común marcado por un botón de me gusta o por un #.


Todos estos casos son ejemplos de culturas emergentes y temporales, pero que funcionan como creadores de identidades personales. Los elementos de la identidad personal formadas por esas culturas emergentes permanecerán mientras sean alimentados socialmente, es decir mientras se cuente con alguien, además de uno mismo, que los replique.

La cultura es definida como la serie de simbolismos que definen a un grupo determinado, estos incluyen: lenguaje, costumbres, tradiciones, maneras de comunicarse, forma de vestirse, Etc. Es todo aquello que nos hace pertenecer y que nos da un objetivo común a un conjunto de personas; propicia movimientos, grupos, objetivos y finalmente identidad personal, que es aquello que nos hace percibirnos como diferentes a los demás; ésta se basa en la creencia de que cada una de las personas es única. Sin embargo, la identidad es inherente a la cultura. Pues para poder definir esta serie de factores que nos diferencian es necesario contar con un grupo de referencia.

Es entonces cuando el papel del difusor de la cultura entra en juego, pues en el imaginario que se tiene un difusor de la cultura, sea una persona o una institución, es entendido como un organismo que genera una propuesta de eventos, exposiciones, cursos, talleres y los ofrece al público para que se encuentren a su alcance. Sin embargo está es una postura que debe ser replanteada y que mejor que retomar los ejemplos citados al principio para hacerlo.


Lo que nos hace, durante unas semanas, contar con una identidad, no es el hecho de que México se convierta en campeón del mundo o el deseo de golear a algún equipo, son los códigos comunes que se ven inmersos en dicho fenómeno. Todos nos convertimos en directores técnicos e incluso la gente que no sigue el fútbol se convierte en una persona que por influencia social apoya a la selección a morir. Esos códigos morirán a mediados de junio y se repetirán en cuatro años, pero mientras se hable del mundial y se usen camisas verdes, la identidad creada por esta cultura permanecerá.


Cuando se dan los festivales musicales o conciertos importantes,los códigos son más limitados en tiempo, pero aún así nos permiten relacionarnos con más personas y más importante aún: generar una identidad personal que es compartida y reconocida por los demás.Es creciente la comunidad de asistentes a conciertos y guardamos algo que nos reafirme como uno de ellos, puede ser una playera o la plática continúa del concierto pasado o del próximo concierto.


Es un caso más extraño son los grupos de Facebook y mayor en los hashtags del twitter, comenzamos por indicar que nos gusta algún fenómeno o incluirnos en un grupo, que pueden ser de mucha relevancia o completamente inútil, y nos gusta ver que nuestros contactos se adhieren a él. En el caso de twitter, sólo basta con marcar un # antes de las palabras que queremos delimitar; y esperamos a ver quienes de nuestros seguidores lo repiten, en casos este hashtag llega a convertirse en un trending topic, es entonces cuando nos sentimos parte de algo e incluso lo replicamos en nuestras conversaciones fuera del medio. La cultura ahí es momentánea, pero la construcción que deja en nuestra identidad permanece a un mayor plazo.


La construcción de una identidad basada en la cultura permite que ésta permanezca y al hacerlo se busca perpetuar y repetir las características culturales que la conformaron. Ese el secreto del crecimiento de las redes sociales, de los eventos exitosos y de la afición. La cultura y la identidad se alimentan el uno al otro y propician que la identidad personal se convierta en una identidad social al pertenecer a un lugar, a un movimiento, o simplemente al asistir a ciertos eventos.


La cultura influye en la identidad y ese el papel del difusor de la cultura, no sólo darle a la gente una serie de eventos, sino de crear en ellos un sentido de pertenencia, un objetivo y lugares comunes, códigos y una serie de valores que le harán pertenecer. El fracaso de muchos intentos de difusión de la cultura es que se basan en las creencias que se tienen por parte del difusor de lo que la gente necesita y no de lo que se necesita en realidad.

El proceso de difusión de la cultura lleva tiempo y se tiene que buscar su continuidad, no existe cultura si lo que se ofrece no genera identidad y en ese caso es necesario fomentarla, comenzar poco a poco y lograr un alcance cultural con el paso del tiempo. Si no se busca la creación de esta identidad nunca se lograrán dejar atrás los conciertos, conferencias, exposiciones, etc en los que sólo asiste la familia de quien expone. Y para lograrlo es necesario conocer a la población a la que se dirige: verla como reacciona ante el mundial, verla ir a conciertos y seguirla en las redes sociales, de esa manera los códigos del difusor cultural y de la gente serán los mismos.






19 jun. 2010

Instinto de supervivencia

Que delicia poder estar gozando de un tiempo de relajación frente al mar, sintiendo la brisa y los rayos del sol, escuchando el oleaje y pensando en todo y en nada a la vez. Que mejor si además del mar, el sol y la arena, nos toca en suerte ver jugar a los cangrejos en la playa, una línea de peces de colores a la orilla del mar, o con un tanto más de fortuna, alguna tortuga a punto de dejar su legado. A quién no le gustaría disfrutar de la maravilla de ver un delfín asomando la cabeza tan cerca como para poder apreciar su tierna mirada desde la comodidad de un camastro, ¿o bien un tiburón o una orca? ¿quién se apunta? Pues basta con asistir a las costas del estado de Florida. Suena como una maravilla, un sueño hecho realidad. Pero ¿es realmente eso, es normal que esto suceda?

Hablaré de los delfines, por poner un ejemplo; bellos, inteligentes y elegantes animales costeros y oceánicos que poseen una alta capacidad de adaptación, pues pueden vivir en aguas tropicales o templadas. En el caso de los oceánicos, se encuentran poco amenazados por factores naturales, pues los depredadores no humanos se reducen a escasas especies de tiburones que solamente afectan a los delfines mas pequeños.

Por otro lado, los delfines costeros y de río se encuentran fuertemente amenazados por la actividad humana, principalmente por la caza, al ser aprovechada su piel en países como Turquía y Japón, o bien, enredados por accidente en redes de pesca de altura, en donde mueren millones de ellos. Aun así, la mayor amenaza para estos animales es la contaminación y los cambios climáticos.

Debido a la distancia que separa al ser humano de los delfines oceánicos, no se tiene conocimiento exacto de su población mundial y a la fecha, parecen ni siquiera ser vulnerables a una situación de extinción, pero ¿cuánto tiempo durará esta situación?

Entre muchas de las características que convierten a los delfines en animales de admiración por su inteligencia, está la ecolocación ó ecolocalización. Esta palabreja no se refiere a “ecológico”, sino a un sistema de emisión y recepción de ondas de sonido. La mayoría de la población mundial ha escuchado alguna vez el sonido característico emitido por estos animales, que si bien no proviene de cuerdas vocales como en el caso de otras especies, sí se origina en la laringe y en las fosas nasales. Estas ondas de sonido viajan a través de dos fluidos: agua y aire, para rebotar en sólidos (el agua es un mejor medio para este propósito). Las ondas de sonido que resultan del rebote, que ya no son iguales a las del sonido original, no son otra cosa que el famoso eco. La anatomía de los delfines cuenta con una serie de sensores en el área de la cabeza (oídos, parte baja de la mandíbula y lóbulos alrededor de los ojos) que les ayudan a recibir los ecos para posteriormente analizarlos de acuerdo a diferencia de frecuencia e intensidad. Es debido a este complicado sistema que los delfines son capaces de detectar tamaño, forma, velocidad, distancia, dirección, e incluso un poco de la estructura interna de los objetos en el agua. Esta capacidad es de suma importancia en actividades como interacción social, localización de presas, orientación en relación a su hábitat y detección de posibles amenazas.

Pero qué sucede cuando, a pesar de detectar una amenaza, no hay forma de evadirla; cuando los dos caminos disponibles llevan a un riesgo inevitable y la única opción que se tiene es elegir que riesgo se quiere tomar; cuando la ecolocación, la sabiduría y el instinto se ven limitados por agentes invasores, dañinos, sorpresivos, agresores e incomprensibles. La respuesta se encuentra en un intento de adaptación a un cambio tempestivo, optando por tomar el riesgo menor. Es justo eso lo que sucede el día de hoy a delfines y otras especies en el Golfo de México.

Desde el pasado 30 de abril, nos encontramos ante el peor desastre natural a nivel mundial, luego de la explosión de la plataforma petrolera Deepwater Horizon de British Petroleum al realizar operaciones de exploración de mantos petroleros. Debemos coincidir en que se trata de un accidente, de un evento no planeado, sin embargo, ¿que tanto se ha hecho en materia de políticas públicas para evitar este tipo de sucesos?

No se cuenta con un plan de acción bien estructurado, vamos, ni siquiera podemos hablar de un análisis de riesgo que contemple la situación en la cual nos encontramos. Es inaceptable que por una serie de ineptitudes, a la fecha se estén derramando millones y millones de petróleo en una zona rica en biodiversidad e importante a nivel ecosistema, inhabilitándola de esta manera para la vida. Es imperdonable no estar preparados para detener esta catástrofe, sin ánimos de ser fatalistas ni amarillistas. No es posible que la práctica de extracción de crudo, siendo este último fuente principal de generación energética desde la revolución industrial, fuente inmensa de desarrollo económico, explotada irracionalmente durante tantas décadas, repetida innumerables veces por grandes grupos petroleros, no tenga contemplado en su operación un procedimiento adecuado para detener un “accidente” del tipo que hoy en día se encuentra sucediendo.

Son incalculables las consecuencias a corto, mediano y largo plazo que la fuga de crudo de Deepwater Horizon traerá consigo. La primera de ellas, la más inmediata, es la presencia en aguas sorprendentemente poco profundas de múltiples lisas, cangrejos, rayas, peces, aves empetroladas, delfines, orcas y tiburones en búsqueda de un lugar apto para vivir. Esta sobreexplotación, tristemente, ocasionará pronto la falta de oxígeno en el agua, la competencia constante por la alimentación, la exposición irremediable a depredadores naturales, el contacto constante con la contaminación y la actividad humana y por consiguiente, la muerte de gran mayoría de estas especies en la zona.

¿Cuál es nuestra labor? No quitar los ojos de encima, no olvidarnos lo sucedido, no permitir que se pierda la alarma y la atención hacia una problemática que nos incumbe a todos y ejercer presión para asegurarnos de que los daños sean reparados en nuestra máxima capacidad. Que los recursos resultado de las penalizaciones a BP efectivamente se dirijan a la remediación del medio, que los responsables no queden impunes ante lo sucedido; quienes tienen una mayor oportunidad, que concentren sus conocimientos y potencien sus esfuerzos en la búsqueda de soluciones tecnológicas que eviten el crecimiento incontrolable de un desastre que ya tenemos encima.

No permitamos por indiferencia o por ignorancia que la bola de nieve siga creciendo.

16 jun. 2010

La importancia de ver a los Pixies


En 2001, una banda llamada The Strokes entraba al estudio a grabar su primer disco: Is this it?, este álbum se convertiría en un parteaguas generacional y la banda misma se volvió una referencia obligada en la cultura pop del siglo XXI. Un referente que hasta el momento sigue, no sólo en cuestión musical sino en diferentes aspectos: moda, actitud ante el mainstream, actos en vivo. El productor elegido por la banda en un principio era Gil Norton, productor del Doolitle de Pixies quien después fue cambiado por Gordon Raphael. El sonido crudo y las canciones sin procesamientos inecesarios de los neoyorquinos hizo historia y su influencia fue tal que en este momento se espera su próximo álbum y respectiva gira, pero este artículo es de un tiempo anterior y de otra banda.

En 1995, The Smashing Pumpkins lanzaban un disco doble, que se balanceaba entre la ruidosidad y crudeza del rock en la expresión que en los noventa alcanzó y las melodías elaboradas y acercamientos a la estructura pop que hicieron de Mellon Collie and the Infinite Sadness el álbum que definiría la segunda parte de los noventa y que aumentaría el ego de Billy Corgan; él y su compañero James Iha, decían que esa combinación de melodías y ruido eran una influencia de una banda que cambió el concepto de rock pop: Los Pixies, y la influencia puede apreciarse musical y líricamente, pero este artículo es de un tiempo anterior y de otra banda.

A principios del 91, Kurt Cobain mostraba una maqueta a sus compañeros, ésta sería una canción incluida en un disco llamado Nevermind. Después de tocarla y una otra vez, bajando el ritmo y añadiendo ritmos de batería la canción fue terminada. Cobain dijo entonces: "esto suena tanto a los Pixies, que los fans la odiarán". La canción era Smells like teen spirit. En una entrevista posterior Cobain dijo que buscaba hacer la mejor canción pop, para lo cual debería copiar a los Pixies y su sentido de ser ruidosos y tranquilos al mismo tiempo (F. David, Rolling Stone, 1994). El riff de esa canción hizó que ésta se convirtiera en un himno generacional e iniciara un movimiento que marcó por completo la primer década de los noventa, permitiendo que las bandas citadas anteriormente alcanzaran los logros que tuvieron, pero este artículo es de un tiempo anterior y de otra banda.

A finales de 1988, con una simple mezcladora de 24 canales, y 40,000 dólares de presupuesto, Black Francis, Kim Deal, Joey Santiago, y David Lovering entraron al estudio de grabación para terminar algunas canciones que en gira habían tocado, la música era melódica y simple, con progresiones básicas de acordes en la guitarra y riffs sencillos en el bajo; las letras surrealistas, ambientales y existenciales. El resto es historia.

En 2003, NME declaró a Doolitle como el segundo album más influyente de todos los tiempos, ha sido punto de referencia para el rock desde entonces, el 17 de octubre, Los Pixies tocarán completo el Doolittle en el Teatro Metropolitan; pondría el link para conseguir boletos, pero estos están más que agotados. Ese día podremos ser testigos, por un momento, de lo que marcó el rock en los noventa y permitió que ese género como lo conocemos sobreviva.

Es paradójico que un álbum que salió en la decada previa sea tan influyente en la siguiente decada, pero no es la primera vez que pasa: Doolittle es a los noventa, lo que Velvet Underground and Nico fue a los setenta.






4 jun. 2010

¿Quién mira a quién?

Es irónico que las comunidades indígenas estén siendo constantemente estudiadas por los pueblos “civilizados” y que además se deban destinar tantos recursos a la planeación de su must be para caer en la cuenta de que la mayor parte de esta planeación no es suficiente para evitar la marginación y el estado de rezago en el cual se encuentran, al no contemplar todo lo que implica el ámbito al que va dirigida.

¿Pero rezago en relación a qué? Es cierto que se encuentran en una desventaja, pero la desventaja radica no en la forma que han adaptado en su convivencia con el mundo, sino en el esquema que ha sido establecido por las grandes urbes para determinar el desarrollo y con ello el acceso a las oportunidades de crecimiento y adaptación.

Los pueblos indígenas son quienes mejor se adaptan a su medio, entendiendo el papel que juega cada uno de sus elementos e implementando prácticas para su aprovechamiento sustentable, solo llegando a explotarlos de manera irracional en respuesta a una sobrepoblación o estados de marginación inducidos por la presión política y social de los sistemas de gobierno actuales.

Por otro lado, de estas comunidades surgen grandes artistas, a través de los cuales ingresan millones de dólares anuales a los países latinoamericanos que no se reflejan precisamente en beneficios directos, debido a la existencia de miles de intermediarios y de “fundaciones no lucrativas y filantrópicas” que lo único que hacen es explotar un trabajo genuino en beneficio propio (nadie diga que mencioné a FONART).

Aprovecho para platicar una anécdota que me ocurrió hace un par de semanas que mi esquema de pensamiento capitalista no lograba entender hasta después de varias repeticiones por parte de la vendedora que me atendía. Resulta que andaba en el mercado Benito Juárez de Oaxaca buscando un mezcal para mi papá y cuando me acerqué a uno de los puestos, me ofrecieron las tradicionales botellas de mezcal y licores con un contenido de 750 mL; como yo andaba buscando algo mas artesanal, me llamaron la atención unos recipientes de barro pintados a mano con motivos alegóricos oaxaqueños, que incluían un paquetito de sal de gusano (guácala) y un vasito de barro, con 1 L del mismo mezcal que embotellan en los frascos de vidrio. Lo curioso radica en que mientras que la botella “comercial” tenía un precio de $120 pesos, el lindísimo recipiente artístico sólo costaba $50 pesos aun cuando contenía mas producto La múltiples veces repetida explicación de la vendedora se refería a que el recipiente de barro es elaborado por ellos mismos generándoles un costo de producción muy bajo, mientras que la botella de vidrio deben adquirirla, elevando así el costo neto del producto. Esta inocencia me causó de momento gran ternura, pero pronto se convirtió en coraje al caer en cuenta que es justo esa inocencia el punto de ataque de falsos filántropos que disfrazan su ambición económica de preocupación, cuidado y divulgación cultural.

Solo he menciono dos de los múltiples potenciales que la tradición, el sentido común y el respeto por el medio de estas comunidades conservan y defienden y que si reflexionáramos un poco, deberían ser el eje que rigiera el curso de distintos países en desarrollo que no logramos adaptarnos al esquema europeo. ¿No será que la mirada debería dirigirse hacia otro lado, hacia algo interno? 

3 jun. 2010

Kabah, Yucatán



2 jun. 2010

Charly Garcia @ Auditorio Nacional

Debo confesar que no me gusta Charly García, nunca he logrado que esté en mi lista de artistas que me gustan y lo he intentado; simplemente su rock no es lo mío, aunque debo reconocer que como músico es muy bueno y como personaje es excelente.

Charly García logró construir un personaje a base de excesos, escándalos y actitudes estrafalarías, es un rockstar en todo el sentido de la palabra; además de ser un muy buen compositor que ha logrado ser el más reconocido de su generación en su país.

Y este personaje se presentó el dos de junio en el Auditorio Nacional, ante un auditorio lleno a medias, a aquellos que teníamos boleto en tercer piso nos bajaron al primero, situación por la que por supuesto no me quejo.

Y bien el concierto comienza con una secuencia programada mientras uno a uno los músicos van tomando sus lugares: una pléyade de personajes empezando por la combinación de Rigo Tovar y Slash en la guitarra. De repente aparece en el escenario una figura en gabardina; Charly como todos lo llamaban muy lejano del personaje que recordaba.

Sumamente avejentado, con una panza enorme a cuestas y problemas para moverse: una caricatura de aquel Charly que saltaba de décimos pisos de hoteles y llenaba de mierda los camerinos. Con su paso lento se dirigió al piano. La ejecución musical era excelente cuando de repente comenzó a sonar Demoliendo Hoteles y descubrimos otra verdad: Charly García se acabó la voz.

Y el concierto se fue en ese tenor, musicalmente una gran ejecución, con un público que se entregó por completo, pedía sus canciones y, para molestia de García, coreaban su nombre. Pero al momento de cantar el chorro de voz de Charly hacía evidente que la edad a algunos les pega más.

El momento emotivo del concierto: A medio Rezo por vos, levantó la cabeza y dijo "rezo por Cerati", es increible como el ex vocalista de Soda tiene paralizada a toda América Latina.

Yo en particular no pude evitar sentir ternura, ese viejito simpático, cercano al profesor Memelowsky, arengaba al público, se intentaba mover por el escenario y finalmente intentaba hablar.

El final del concierto, antes del Encore fue de las mejores maneras de terminar, cantó su hit No voy en Tren, Voy en avión; la gente gustosa lo cantaba y al momento de decir "Yo soy de la cruz del sur, soy el que cierra y el que apaga la luz" se apagaron las luces y el grupo terminó, dejando a la gente cantando sola.

Hubo dos canciones de encore con la banda y al final cantó una de sus canciones más emblemáticas a juzgar por la respuesta de la gente, pero que yo no conocía. La gente la coreaba y a medio coro Charly dijo "Eso es todo" y volvió a dejar a la gente cantando mientras abandonaba el escenario y las luces se encendían.

No criticaré la eficacia músical de Charly, ni su papel dentro del Rock en Español, pero si creo que cuando se construye un personaje, debe saber cuando es necesario el retiro. Vimos un excelente músico,un excelente letrista pero no vimos a Charly García. Eso es lo que pasa cuando el personaje supera a la persona